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Aunque los conceptos de innovación y creatividad van a menudo juntos, es importante subrayar que no son sinónimos. La creatividad no siempre conduce al crecimiento de la empresa; la innovación sí. Sin embargo, ambos son necesarios para el éxito en el lugar de trabajo, ya que la innovación no se produce sin la participación de personas creativas que piensen fuera de la caja, y la creatividad no vale nada si no se ejecuta correctamente. Pero entonces, ¿Cuál es la diferencia entre creatividad e innovación?

Shawn Hunter define la creatividad en su obra Out Think: How Innovative Leaders Drive Exceptional Outcomes, como «La capacidad o el acto de concebir algo original o inusual». La creatividad canaliza la imaginación hacia alguna forma de concreción. Es la primera fase del diseño, en la que las ideas empiezan a tomar forma y se puede desarrollar un plan.

La innovación, en cambio, es la exploración exitosa de nuevas ideas. Según Ernest Gundling, en The 3M Way to Innovation: Balancing People and Profit, «la innovación es una nueva idea, aplicada con éxito, que produce resultados económicos. En otras palabras, es la transformación de una invención en un resultado comercial exitoso.

La creatividad, por tanto, es una capacidad subjetiva; la estrategia de innovación es un proceso replicable y escalable. Los conceptos son complementarios y funcionan muy bien juntos; sin embargo, entender la diferencia entre creatividad e innovación es esencial para que los líderes construyan una cultura de empresa que apoye estos valores e inspire a sus equipos a trabajar de forma que se fomente la capacidad de generar ideas que mejoren el rendimiento general de la empresa, aumenten la rentabilidad y/o disminuyan los costes.

Esta cultura empresarial basada en la creatividad y la innovación tiene que garantizar que el esfuerzo por alcanzar estos valores sea responsabilidad de todos. Todos los empleados tienen la capacidad de ser creativos e innovadores, y este estímulo multifacético es especialmente rico porque diferentes personas ven la empresa desde un punto de vista único, según sus áreas específicas, niveles estratégicos, tácticos u operativos, contacto con el cliente y sus propias experiencias personales y profesionales. Así, vemos la diferencia entre creatividad e innovación y estamos preparados para entender mejor cómo aplicarlas en el día a día.

Estimular la creatividad

Para estimular la creatividad del equipo, es necesario superar lo que Roger von Oech llama «bloqueos mentales» en Um toc na cuca: técnicas para los que quieren ser más creativos en la vida. Lo son:

1. «La respuesta correcta»:

Extremadamente perjudicial para crear nuevas ideas y enfrentarse a los problemas. Este hábito está instituido en el propio sistema educativo, pero Von Oech asegura que «nada es más peligroso que una idea cuando es la única que se tiene». Necesitamos diferentes puntos de vista, para que el conservadurismo creativo no socave la concepción de ideas innovadoras. Para acabar con este bloqueo, el autor ofrece dos consejos:

  • Pensar en una «segunda respuesta correcta», para que la gente siga buscando alternativas; y
  • Juega con la formulación de las preguntas con el objetivo de obtener múltiples respuestas.

2. «Esto es ilógico»:

La fase germinativa del proceso creativo se describe como metafórica, fantasiosa, difusa, elíptica y ambigua. Por lo tanto, uno debería:

  • Fomentar los pensamientos difusos en la fase germinativa y dejar la lógica más concreta para la fase práctica.
  • Utilizan metáforas para facilitar la comprensión de ideas complejas, ya que recurren a otras ideas y analogías para explicar algo (por ejemplo: decir que en el trabajo, la persona es un equilibrista significa que puede ocuparse de un gran número de tareas)

3. «Sigue las reglas»:

Esta «obligación», de nuevo, proviene del sistema educativo. La creación no es sólo un proceso constructivo, también puede ser destructivo, salirse de las costumbres y ser revolucionario ayuda a tener ideas innovadoras. Von Oech aconseja:

  • Impugnar las normas, sobre todo las cotidianas, atendiendo a la motivación de la revolución: la revolución por la revolución no es más que una turbulencia;
  • Revisar periódicamente las ideas y las normas para fomentar la eficacia de ambas; y
  • No se enamore de las ideas.

4. «Sé práctico»:

Al contrario de lo que predica este bloqueo, las personas creativas tienen que saber entrar en un estado germinativo, comprender su imaginación y construir soluciones. Para ello es importante:

  • No juzgar tu idea antes de dejar trabajar a tu «artista interior»; y
  • Pregunte «qué pasaría si…» y utilice las respuestas inteligentes como base para nuevas preguntas.

5. «Evitar la ambigüedad»:

Esto se establece para evitar la falta de comunicación, pero en el estado germinativo, la duda es necesaria y demasiada especificidad puede matar su idea. Sería interesante, entonces:

  • Aprovechar la ambigüedad del mundo, obligándose a buscar una forma más de entender los acontecimientos; y
  • Utiliza el humor o diferentes interpretaciones para describir los problemas a los que os enfrentáis tú y tu equipo.

6. «Está prohibido cometer errores»:

Los errores son señales de que nos atrevemos, nos salimos de lo habitual y probamos algo nuevo. Hay que decir que «está prohibido cometer errores» limita las posibilidades de aprendizaje. Inténtalo:

  • Utiliza los errores como punto de apoyo y de reflexión para una nueva idea: equivocarse no es fracasar; es saber lo que no funciona y buscar nuevos caminos;
  • Distinga entre errores de acción y de omisión: piense en cuántas oportunidades ha perdido por no hacer X; y
  • Reforzar el «músculo del riesgo» del equipo.

7. «La broma es una falta de seriedad»:

Von Oech afirma que «si la necesidad es la madre de la invención, la diversión es el padre». Es necesario divertirse para dejar la mente abierta y fértil para los pensamientos:

  • Jugar con el problema y utilizar el juego como espacio para nuevas ideas; y
  • Haz que el lugar de trabajo sea un entorno divertido.

8. «Esa no es mi área»:

Restringir el enfoque y limitar el campo de visión puede reducir el abanico de ideas que alguien tiene cuando se enfrenta a alguna situación. El empresario e inventor Thomas Edison dijo una vez: «Presta atención a las ideas nuevas e interesantes que otros han utilizado con éxito y haz de ello un hábito». Tu idea tiene que ser original sólo en su adaptación al problema al que te enfrentas».

  • Desarrollar una actitud de «cazador de nuevas ideas», organizando la información y su tiempo para que sea un hábito periódico que no ocupe toda la agenda; y
  • Ampliar y diversificar los conocimientos para poder pensar en varias áreas – hacer analogías puede ayudar: generalmente problemas similares ya han sido resueltos por otras áreas.

9. «No seas tonto»:

El problema de este bloqueo es tomarse a sí mismo demasiado en serio, poner su idea en un pedestal y su propio ego en las soluciones que encuentra. Es necesario:

  • Apagar el «detector de tonterías» y jugar con más ideas no estándar; y
  • Observe si usted o el equipo no son conformistas o se dejan llevar por una situación de pensamiento grupal.

10. «No soy creativo»:

Si una persona quiere ser creativa, tiene que creer en el poder de sus ideas y tener la persistencia de ponerlas en práctica. Ve:

  • Pruebe cosas nuevas a partir de sus descubrimientos, sean los que sean;
  • Asumir riesgos, romper las normas; y
  • Confía en que las ideas conducirán a algo concreto e innovador.

Estimular la innovación

Hemos visto anteriormente la diferencia entre Creatividad e Innovación y cómo estimular la creatividad. Ahora bien, fomentar la innovación, a su vez, además de estos estímulos creativos, también requiere buscar acciones que permitan al equipo de la empresa planificar y ejecutar las ideas, convirtiéndolas en negocios exitosos. Entre los principales incentivos están:

1. Celebrar los esfuerzos de los empleados por innovar

Fomente incluso el fracaso como una forma de progreso. Procter & Gamble ofrece, por ejemplo, «premios al fracaso».

2.Dar a los empleados tiempo para realizar sus ideas:

Empresas como 3M y Google, por ejemplo, han adoptado la «regla del 20%», que anima a los empleados a dedicar el 20% de su tiempo a innovar.

3. Ofrecer oportunidades:

Posibilidad de desarrollarse y crecer dentro de la empresa. Para ello, es necesario crear un entorno dinámico que ofrezca libertad a los empleados para expresar sus opiniones.

4. Facilitar la formación del equipo:

Valorar el aprendizaje y animar al empleado a realizar cursos de perfeccionamiento profesional.

5. Desarrollar eventos, lanzar retos, hackathons, programa de innovación:

Generar estructuras donde los empleados puedan, de hecho, tener espacio para crear y validar ideas. Los viajes de innovación que siguen una metodología completa, como la de Inventta, comienzan con el descubrimiento de los retos y los dolores, y siguen un camino de exploración e investigación, ideación y validación, de modo que se crean bases sólidas para implementar soluciones que crean, capturan y ofrecen valor.

En conclusión, la creatividad es una capacidad subjetiva para crear ideas; y la innovación, un proceso replicable y escalable para convertir esas ideas en resultados empresariales favorables. Entender estas diferencias es beneficioso para construir una cultura empresarial que pueda dirigir el esfuerzo creativo para generar soluciones verdaderamente innovadoras. Aunque no son sinónimos, estos valores son complementarios y deben ser igualmente fomentados por la dirección de la empresa. Fomentar la creatividad es romper los bloqueos mentales de los equipos; fomentar la innovación es organizar un proceso de embudo que ponga en práctica ideas que resuelvan problemas, hayan sido validadas y creen valor para una empresa. Es responsabilidad de todos en una empresa ser creativos e innovadores.

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