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Listo, tenemos una idea. ¿Y ahora?

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Es común en los proyectos de innovación asociar directamente el proceso con el objetivo para tener una gran idea innovadora, pero el esfuerzo no se detiene ahí. De una idea hay un viaje extremadamente importante para su éxito, o no. En este artículo traemos la importancia de una idea para pasar por el proceso de validación y algunas buenas prácticas sobre cómo hacerlo de una manera más asertiva.

En los proyectos de Design Thinking y programas de innovación con nuestros clientes, notamos una gran dificultad en los pasos posteriores a la generación de la idea. Preguntas como «¿Cómo lo hago ahora?» y «¿Cuáles son los próximos pasos?» son frecuentes y comienza la ansiedad por salir de la idea y realmente innovar.

El proceso de validación de una idea juega un papel importante en el resultado final y puede cambiar por completo el esquema de la idea inicial.

El proceso de validación tiene como objetivo exponer la idea a un escenario operativo real, con un mayor grado de control sobre las variables, y capturar evidencia y aprendizajes sobre su conveniencia, factibilidad y factibilidad en relación con todos los usuarios y grupos de interés.

La simulación de cómo funciona la idea en situaciones controladas nos permite aprender rápidamente y el riesgo de una gran inversión se diluye en pequeñas pruebas, utilizando una estructura mínima (MVP) para representar la solución y su valor entregado a los involucrados.

En resumen, el proceso de validación consta de los macro pasos:

  1. Identificación de las principales propuestas de valor que la idea entrega a los usuarios (¿Cuál es el problema que resuelve?);
  2. Cuáles son las principales características que garantizan que estos valores se entreguen, es decir, cuál es la estructura mínima que puedo construir para soportar la operación (¿Cómo lo resuelve?);
  3. Aplicación de la idea / solución en un entorno real para el aprendizaje y los ajustes (¿La idea inicial realmente resuelve?).

En los proyectos de Inventta, para crear un plan de validación de ideas (que puede ser un producto o servicio) seguimos los siguientes pasos:

  1. Definir la idea y aclarar las principales propuestas. Detalla la idea como si estuvieras describiendo sus características y por qué existe cada una. Explore los principales problemas y necesidades que aborda la solución y cómo está los pretende resolver.
  2. Desarrolla todas las hipótesis. Cada idea tiene la función de resolver un problema, que asumimos que existe y que la idea resolverá. Es importante comprobar todas las evidencias en esta etapa. Para cada función de la idea hay una suposición de por qué resuelve un problema. Detalle todos los supuestos e hipótesis que apoyan la teoría de que la idea / solución es realmente deseable y factible.
  3. Clasifique las hipótesis en grupos de deseabilidad, factibilidad, viabilidad y seleccione los supuestos más críticos para la idea, que son aquellos que pueden invalidar la idea si son negativos.
  4. Crea pruebas sencillas y objetivas. A partir de las hipótesis críticas, cree un conjunto mínimo de experimentos que representen el núcleo de la idea y determine cuáles son las condiciones de éxito para validar las hipótesis. Para el resto de las funciones e hipótesis, creamos otros experimentos que se pueden acoplar al experimento central para evaluar características específicas de la solución.
  5. Ejecuta y aprende rápido. La ejecución del proceso de validación exige una mentalidad ágil y distante de la solución original. De ahí la formula, aférrate al problema y no a la solución.

La mentalidad que debe ser transversal al proceso es que el proceso de validación es una continuación del proceso de ideación creativa, pero ahora construyendo la idea mínimamente y exponiéndola en situaciones reales para ciclos de aprendizaje continuo y nuevas creaciones para probar su efectividad y aumentar su adhesión a la escena real.

Finalmente, podemos ver que la validación consiste, en buena parte, en probar toda la idea y las hipótesis que la sustentan, pudiendo cambiar totalmente el rumbo de la solución. De ahí la importancia de un enfoque estructurado para impulsar la solución, encontrar nuevas ideas, mitigar riesgos y, finalmente, innovar.